
«Llueve sobre Las Hurdes. El agua desciende por las torrenteras arrancando la poca tierra que poseen los hombres. Por los cañones, por los diminutos valles, por los pueblos que se agarran en las pinas laderas, por los canchales y las cortadas, el agua roba la tierra, araña los cultivos y se lleva todo el sudor de las gentes por el río adelante. Las Hurdes han estado quietas y muertas, muriendo toda la noche.
«La lluvia ha caído durante muchas horas».
Armando López Salinas y Antonio Ferres. Caminando porLas Hurdes. Seix BArral 1960. Pág.77
