Salinas y Ferres (3)

LAS MESTAS

Al poco entra un hombre de aspecto oscuro y de cara cobriza, y luego otros dos o tres. Parecen que no llegan casualmente, miran y miran. Beben vino, y miran, mientras los viajeros que se han sentado a comer algo y los chiquillos se amontonan en la puerta.

– ¿Viene a ver las Jurdes?, revienta al fin el hombrón que llego primero.

– Queremos cruzar España a pie, para hacer un libro.

– Esto casi no son las Jurdes, ¿saben? Ya han visto la raya de Salamanca, aquí, la harina y todo lo traen de Salamanca.

– Las Jundes son más detrás. Nuñomoral y Fragosa y El Gasco, dice otro hombre.

– Además, ¿qué tenemos los jurdanos?

(…)

Antonio recuerda las palabras de Barcala allí arriba en La Alberca y dice:

– Los jurdanos tienen que sentirse orgullosos, un escritor dijo que si en todas partes los hombres eran hijos de la tierra, en las Jurdes la tierra era hija de los hombres, los jurdanos la habían hecho puñado a puñado.

Se produce un silencio extraño. Todas las caras se han vuelto, los gestos se han quedado como vacíos.

– ¿Quién dijo eso?–. Es la voz de la mujer, de la tabernera.

– Uno que fue maestro en Salamanca, dice Armando.

Todo ha cambiado de pronto. Algún hombre se acerca a los viajeros. La mujer ha salido a servirnos mas vino rojo y espeso, como de sangre. El de la cara cobriza dice:

– Si quieren pan yo puedo acercárselo. Tenemos manzanas, son buenas manzanas las que se dan por esta parte.

 

Próxima etapa

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Armando López Salinas y Antonio Ferres. Caminando por Las Hurdes. Seix BArral 1960. Pág. 33.

Fotografía del libro "Caminando por Las Hurdes"


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