
SALIDA DE CEREZAL
«La carretera describe curvas y más curvas por encima de las eses del Malvellido. El valle ya no existe, es una garganta que separa las dos vertientes. En la otra ladera se ven unos bancarias, toda la civilización de Las Hurdes ciñéndose al río. Las Hurdes son aquí tan estrechas como estos cañones que forman sus ríos; el resto son riscos, montañas. El sol solo brilla tres o cuatro horas al día, luego se oculta y se asoma al otro valle, o mancha las cumbres de amarillo.
«Las tardes están llenas de sombras y los pájaros huyen».
Armando López Salinas y Antonio Ferres. Caminando por Las Hurdes. Seix Barral 1960. Pág.77.
