
«Nuñomoral tiene una calle larga que es la carretera, más bien quedan las casas asomadas a una explanada que llega hasta la carretera. Al otro lado queda el río y los árboles. El resto del pueblo se asienta en las faldas de la Peña de la Gasca. Un arroyuelo cruza el lugar.
«Nuñomoral es el corazón de las Hurdes. Los viajeros han llegado por el único camino abierto que va cerrándose de montañas hacia el Oeste».
(…)
«Los viajeros recorren el pueblo en busca del estanco. Encuentran gentes sentadas a las puertas, mujerucas menudas, de cuello hinchado por el bocio, boca desdentada y mirada de perro azotado. Ni siquiera se mueven, pero sus hijos sus ojos siguen todos los movimientos de los forasteros”.
Armando López Salinas y Antonio Ferres. Caminando porLas Hurdes. Seix BArral 1960. Pág.79-80.
