María Trancón

Sus recuerdos funcionan como piezas de un puzzle. Con el paso de los años se mezclan, se pierden, se suman, se confunden. Son fruto de lo vivido. María Trancón Iglesias (30 de mayo de 1931) aprendió a vivir en la escuela; no lo ha olvidado. Ahora se resiste a perder sus sentimientos, aunque a veces esconda u olvide los detalles. Acepta su fragilidad y reclama el cariño que ella, casi en silencio, desparrama.

El padre de María, Mateo, se instaló en La Huerta tras haber vivido en Las Hurdes Altas. Allí llegó como niño pilo y pronto quedó doblemente huérfano: su madre de acogida murió y su padre desapareció con otra mujer. En La Huerta Mateo conoció a Lucía. Tuvieron cinco hijos. María fue la tercera.

Con esas sombras María decidió preservar a toda costa el cariño de sus hijas. Sin embargo, hubo un tiempo en que tuvo que dejarlas con la abuela, porque Filomeno, su marido, sufrió un accidente en el País Vasco que le produjo graves lesiones y secuelas. Con él dice que fue feliz, aunque solo a ratos: “le cogían todos los vicios”.

María encontró en la escuela, en un proyecto pedagógico que se desarrolló en La Huerta en los años 30, un estímulo imperecedero que trasladó a toda su familia. Con ese bagaje afrontó todas las dificultades y encontró el cariño –sobre todo, el de sus hijas– que merece.

 

De su vida recuerda:

  • “A veces sonaban como tiros que nos parecían la guerra y nos íbamos corriendo detrás de los haces que había en la era”.
  • “Cuando era niña no tuve que trabajar. Yo iba a jugar con los muchachos”.
  • “El día de mi boda nos multaron porque hicimos el baile en la plaza”.
  • “En el verano dejaba a los niños a la sombra, lavaba la ropa en el río y, cuando había que subir, ya estaba seca. Con la misma ropita que llevaban volvían para arriba”.
  • “Con mi marido lo pasé bien, pero también me tocó sufrir. Le gustaba todo lo que no debía”.
  • “Mis hijas tienen mucha educación; solo lamento que hayan visto cosas que no tenían que haber visto”.
  • “Me ha gustado mucho bailar y cantar. He cantado mucho, pero ya me queda poca voz”

 

Ver. Las Hurdes, tierra de mujeres. Páginas 24 a 33. Publicado por la asociación cultural AlmaHurdes.



  Cómo llegar

Longitud:
Tiempo previsto:
Modalidad:
Tipo de sendero:
Dificultad:
Estado: