
Sus hijos recuerdan que siempre fue una mujer tenaz, que presumió hasta el último día de haber vivido sin trampas, pese a tener que “pelearse por la vida. Y mucho”. Tras la muerte temprana de Saturio, su marido, Elisa de Cáceres Martín (29 de diciembre de 1924 – 5 de septiembre de 2021) tuvo que criar, sola a sus cinco hijos, todos varones. Los educó para que nadie dijera nada malo de ellos.
Conoció la destrucción de la guerra y las trincheras. Fue una mujer recia que reía. Hablaba con calma y frases breves, rotundas; también con carcajadas y silencios que decían más que sus palabras. Frente a la adversidad no le tembló el ánimo. Hasta sus últimos días encontró recuerdos la emocionaban y la hacían sentirse feliz.
De su vida recuerda:
- “Estuve en la escuela hasta las 8 o 9 años. Luego, a trabajar se ha dicho”.
- “Mi madre tuvo doce hijos, pero los primeros se morían todos. Luego salimos las cinco hermanas”.
- “Trabajábamos desde que amanecía hasta que oscurecía. Y me daban 4 pesetas al mes”.
- “Mi marido también andaba al contrabando, Una vez estuvo una semana preso”.
- “Todos los partos fueron bien. Me ponía de rodillas en el suelo y el cordón lo cortaba mi madre”.
- “Si nosotros estábamos mal y venían pidiendo aquí, ¿cómo estarían ellos? Había niños que morían por falta de alimentos”.
- “De ropa andábamos mal, remendando mucho. Y las alpargatas, remendadas también”.
- “¿Qué vida he tenido yo con seis hombres en casa? Pues correr, correr y correr”.
- “Mi marido se despidió de mí: “Prenda, prenda, prenda”, me dijo. Así se quedó muerto”.
Ver. Las Hurdes, tierra de mujeres. Páginas 158 a 167. Publicado por la asociación cultural AlmaHurdes.