
Su padre llegó a Las Hurdes desde el hospicio. Él y Rosa tuvieron cuatro hijos. La tercera fue Angelines Expósito Velaz (31 de enero de 1940). Una mujer que, a la vejez, exhibe su discreción tras una mirada en la que se funden la serenidad y la belleza.
Su memoria evita la tristeza. Ha sido feliz, porque así lo ha querido. Con ese empeño envuelve sus recuerdos y trata de evitar el dolor y la memoria del maltrato. No hay resignación sino dignidad; una actitud erguida frente a la escasez o el infortunio. Por eso reivindica el compañerismo, la ayuda, el respeto, la discreción y el amor a una tierra que necesita para seguir viviendo.
De su vida recuerda:
- “Había gallinas, pero los huevos fritos eran algo extraordinario, porque se vendían”.
- “De niña, con el vestidino y la camisina en invierno ya estábamos arregladas. ¡Menudo frío pasábamos!”.
- “Si no había enfermedades, había felicidad. La gente era feliz”.
- “Con mi marido no había sido feliz, porque él no fue bueno conmigo”.
- “En aquellos tiempos, Mmuchas veces, cuando llegaba el coche para trasladar al enfermo, este ya había muerto”.
Ver. Las Hurdes, tierra de mujeres. Páginas 118 a 127. Publicado por la asociación cultural AlmaHurdes